La “élite” gobernante de Cuba gasta en un día más de lo que la mayoría de los cubanos gana en meses. En el centro de esta cleptocracia se encuentra GAESA, un aparato militar que cuenta con 20.000 millones de dólares en activos ilícitos y que desvía dinero en efectivo hacia cuentas en el extranjero, mientras que el pueblo cubano sufre cortes de electricidad y pasa hambre.
A pesar de que la escasez de energía paralizó la isla, el régimen optó por vender el petróleo venezolano subvencionado en los mercados mundiales a cambio de efectivo, en lugar de utilizarlo para abastecer su propia red eléctrica.