Bueno, pues ya estamos todos. Un movimiento serio por la vivienda saldría inmediatamente a desacreditar a este oportunista. Las señales del pastoreo para embridar el descontento empiezan a ser claras: su vehiculación en un triste decreto para que el PSOE saque pecho o acuse a la oposición de no aprobarlo para redirigir el foco de la crítica, lanzamiento de candidaturas de personajes grotescos como Irene Montero o Ada Colau que se dedicaron a hablar del s3xo de los ángeles cuando tocaron poder y no movieron un dedo por la vivienda, la progresía mediática que defendió 8 años a este Gobierno se acuerda tímidamente ahora del PSOE para en unos meses pedirnos que volvamos a votar a quienes nos han dejado la peor situación de acceso a la vivienda en décadas. No ayuda tampoco para creer en este «nuevo 15M» que sus dos representantes más conocidas hayan sido becadas por la elitista red de colegios (UWC) donde estudió la princesa Leonor. El resultado de niños bien jugando a ser revolucionarios no solo lo conocemos, sino que a día de hoy lo seguimos pagando. No ayuda, como hizo ayer una representante del sindicato, salir a desacreditar la defensa de Ceuta y a enfrentar a ciudadanos que deberíamos unirnos en la defensa de ambas dignas causas.
Estoy segura que hay miles de personas que acuden a estas manifestaciones y que forman parten del sindicato de inquilinas que genuinamente quieren cambios sustanciales, pero los mimbres y las señales son las que son. O espabilan o de nuevo, todos pastoreados y psoizados.