Así es, mientras se daban la vida padre y usaban las instituciones para sus obscenidades, las empresas públicas se han ido deteriorando hasta limites imperdonables.
Miss Asturias, como buena enchufada, iba a leer libros de trenes a una filial de Renfe.
Jessica, enchufada, trabajaba para Adif.
El hermano de Koldo, enchufado, pasó de INECO a otra empresa dependiente de Adif, cuya presidenta hoy sigue imputada.
El anterior ministro está en la cárcel.
Y España, desastrada.