Maricarmen, con 87 años, un 50% de discapacidad y después de 71 viviendo en su casa, fue desahuciada porque un fondo de inversión pretendía subirle el alquiler de 500 a 2.650 €.
Y no era una cuestión de dinero, ya que se ofrecieron a pagarle la diferencia. Querían echarla, porque su casa valía más sin ella dentro. El objetivo no era cobrar el alquiler, sino vaciar la vivienda para especular y hacer más negocio con ella.
Por eso es imprescindible poner límites a la especulación inmobiliaria e impedir que un fondo pueda multiplicarte el alquiler de la noche a la mañana. Es obligatorio que esto vaya en el centro de los programas de los partidos de izquierdas para las próximas elecciones.
Las casas son para vivir, no para especular. Por Maricarmen y por tantas que están en la misma situación. A por ello!