En política, "la masa", o mejor dicho, la CIUDADANÍA, tiene el derecho y el deber fundamental no solo de opinar, sino de exigir.
Además, un interlocutor político que (se supone) representa a esa ciudadanía, tiene el deber y la obligación de explicar, justificar, convencer, vender sus ideas, no atacar y minimizar a los ciudadanos.
Si ella se comprometió a ocupar ese cargo, debe cuidar sus formas y demostrar la altura moral e intelectual que la ciudadanía, el momento y la gravedad de la situación exigen.
Algunos defendiendo el pan y la masa repitiendo cual lorito.
Y a quien lo le guste lo que hacen y como lo hagan los demas... pues háganlo uds.