No te estás volviendo facha. Estás hasta los cojones de que te digan cómo tienes que ser libre.
La izquierda no es dueña de la rebeldía por llamarse antifascista. Ni la derecha tiene la patente de la libertad. Puedes querer vivir descalzo o montar un negocio para no depender del Estado. Y cambiar de opinión sin pedir permiso.
Puedes venir de abajo, partirte la espalda para vivir bien y bailar Je veux sin compartir su desprecio por el lujo. Es una canción, no un contrato de militancia.
Ese pijo y esa perroflauta quizá se entenderían si dejaran de hablarse como les han enseñado a odiarse.
Haz lo que te gusta sin joder al de al lado. No hace falta quemarle el coche, apedrear a un policía ni quitarle la pensión a tu abuela para demostrar lo rebelde que eres.
Pon a ZAZ. Baila. Que les den a los amargados.
Querías cambiar el mundo porque te importaba la gente. Mira a ver si, de tanto pelear, se te está olvidando.