El dato de pobreza de ayer no hay que esconderlo. Volvió a subir y alcanzó el 32,3%. Es un dato doloroso y nadie que gobierne puede ser indiferente.
Pero hay algo que no voy a aceptar. Que quienes dejaron un país con 41,7% ahora quieran explicar que el problema empezó con Milei. El kirchnerismo no solo dejó una Argentina profundamente empobrecida. Durante años dejó de publicar el dato oficial del INDEC. Hoy el número se conoce, se discute y se puede medir. Un Gobierno que muestra el problema también puede trabajar para resolverlo.
De hecho, desde el final del gobierno de Alberto Fernández, el índice bajó de 41,7% a 32,3%, aunque el último semestre haya mostrado un retroceso.
No estoy negando la realidad para defender a Milei. Estoy tratando de no permitir que quienes construyeron este desastre durante años se disfracen ahora de descubridores de una realidad que ellos mismos dejaron.
Milei heredó un país profundamente empobrecido y tiene la responsabilidad de sacarlo de ahí. Pero la diferencia también es política. Antes directamente se ocultaban los números y te mostraban los que ellos querían. Hoy se publican, se discuten y se intenta resolverlos.
El kirchnerismo tuvo años para cambiar esta realidad y dejó una Argentina más pobre, con menos oportunidades y más dependencia del Estado. Ahora hay una responsabilidad concreta: crecer, generar trabajo y recuperar el poder de compra de los argentinos.
Hoy Milei tiene la decisión política de cambiar la realidad.