Alguna vez los organismos profesionales (FACPCE, Consejos) tendrían que encarar un estudio serio de las consecuencias físicas y emocionales que quedan en los Contadores Públicos despues del período en que tenemos los vencimientos impositivos anuales.
Ya se que no es lo mismo que ir a la guerra o algo así, pero a todos los colegas con los que trato habitualmente nos pasa lo mismo. Bajamos o suspendemos la actividad física, postergamos controles médicos, comemos mal y dormimos peor, estamos en un nivel de estres muy alto y con un humor de perros por al menos dos meses, todas cosas que necesariamente afectan nuestra salud y nuestras relaciones personales y familiares.
Este año fue (es) notáblemente peor que otros anteriores en ese aspecto.
Encima como la mayoría somos autónomos o monotributistas, sabemos que nuestras jubilaciones van a ser penosas.
Creo que deberiamos tener derecho al menos a una deducción especial de cuarta categoría, o algun otro beneficio que nos compense las consecuencias personales que nos genera año a año la inestabilidad normativa que existe en la tributación en Argentina. Lo digo en serio.