El argentino no está acostumbrado al capitalismo salvaje, y eso es un mal grave para el progreso de nuestra nación. De todos modos, a mi parecer, la Argentina está sanando y esa publicidad es una señal. Muchos se quejan de algo que les parece inoportuno, pero en un país capitalista de primer mundo esto es algo totalmente normal. Es una muestra de cómo el capitalismo le da valor a este tipo de espectáculos emocionales y permite financiarlos mediante el sector privado. Estos nuevos ideales de libre mercado están transformando nuestro país, y nuestra cultura está pasando por un proceso de mercantilización nunca antes visto. En otros tiempos, este espectáculo habría sido financiado por el Estado, probablemente con algo como Fútbol para Todos, y seguramente esos drones estarían haciendo propaganda política o estatal.