Hugo Chávez, el presidente amado de las juventudes (estudiantiles) de la Venezuela de 2008.
Les decía que eran los hijos de la Revolución, que el futuro del país estaba en sus manos, que estudiaran. Becas para todos, promesas por doquier.
Los dictadores siempre llenan sus discursos de promesas de educación, desarrollo y prosperidad: la promesa latente de un mejor porvenir. Obvio, por supuesto, te solicitan algo a cambio para que este futuro dorado algún día llegue: un apoyo constante y completamente leal al régimen.
Bendita historia que nos pinta el pasado para no olvidarlo en el futuro... el problema es que no todos logran aprender.
Nayib Bukele no es diferente en nada al Hugo Chavez antes de las sanciones, antes de la crisis.
Y su anuncio de ayer deja varias dudas extras...
¿Por qué un préstamo multimillonario para becas en universidades privadas y no esa plata en la Universidad Nacional que actualmente está totalmente abandonada? ¿Por qué no ocupar ese dinero que pagaremos todos en la verdadera mejora de la educación pública? ¿Quién cobra ahí?
¿Quiénes se terminarán quedando con todo ese dinero?
¿Dónde está la sede en cada departamento de la UES que se prometió?
¿Por qué justo antes del año electoral, justo a los jóvenes de 17 y 18 en vísperas de sus primeras elecciones?
Un becado le debe algo al gobierno de turno. Un país con universidad pública gratuita y de calidad no le debe nada a nadie.
"Los periodistas que nos acompañan pueden ver que aquí no hay ninguna juventud oprimida por ninguna dictadura. Lo que menos hay es opresión, aquí lo que hay es pura alegría": Presidente
@nayibbukele durante el anuncio de 50,000 becas para educación superior.