Os molesta que la gente proteste, que se levante, que corte carreteras, que haga huelgas, que grite, que se organice, que acampe y que esté harta.
Pero lleváis años viendo cómo se disparan los alquileres, se deterioran los servicios públicos y los salarios se quedan atrás sin montar semejante escándalo.
Tenéis una paciencia infinita con quienes nos hacen la vida imposible y una tolerancia bastante limitada con quienes se atreven a quejarse.
Qué curiosa manera de entender la convivencia.