ELIMINARON LA SELVA MAYA PARA CONSTRUIR UN AEROPUERTO GIGANTESCO… Y AHORA LAS AEROLÍNEAS COMIENZAN A IRSE
El Aeropuerto Internacional de Tulum “Felipe Carrillo Puerto” fue inaugurado como una de las grandes apuestas para impulsar todavía más el turismo en esta zona del Caribe mexicano. Sin embargo, a menos de tres años de su apertura, la historia comienza a tomar un rumbo muy diferente: pierde pasajeros, desaparecen rutas y algunas aerolíneas que inicialmente apostaron por esta terminal han comenzado a retirarse. ¿Qué está provocando su declive?
Una de las primeras explicaciones aparece en su propia ubicación. Aunque comercialmente se le conoce como Aeropuerto Internacional de Tulum, no se encuentra dentro del municipio de Tulum, sino en territorio de Felipe Carrillo Puerto. Después de aterrizar todavía quedan aproximadamente 38 kilómetros por carretera para llegar al centro de Tulum. El recorrido continúa hacia la carretera federal 307 por un corredor donde se encuentran comunidades como Muyil y José María Pino Suárez antes de alcanzar finalmente el destino turístico.
Y esa distancia también cuesta. Llegar desde el aeropuerto hasta Tulum representa un gasto adicional para el visitante: el transporte colectivo cuesta cientos de pesos por persona, mientras que un traslado privado puede superar fácilmente los mil pesos. Para quien compra un boleto pensando que aterrizará prácticamente en Tulum, descubrir que todavía falta un trayecto considerable puede convertirse en la primera sorpresa del viaje.
Pero el problema va mucho más allá del aeropuerto. El propio destino de Tulum ha enfrentado durante los últimos años una combinación complicada: precios elevados en restaurantes y servicios, denuncias por cobros excesivos, quejas de turistas por malos tratos, temporadas intensas de sargazo, percepción de 1nd3.gur1d44d y las polémicas relacionadas con el Parque del Jaguar. Factores distintos que, juntos, han deteriorado parte de la imagen que convirtió a Tulum en uno de los destinos más deseados del Caribe mexicano.
Después llegaron las señales más visibles: los vuelos comenzaron a desaparecer.
Varias aerolíneas internacionales redujeron frecuencias, cancelaron rutas o abandonaron la terminal. Más tarde, Aeroméxico dejó de operar en Tulum el 30 de septiembre de 2026, mientras que Volaris anunció que suspenderá sus vuelos a partir de enero de 2027. Parte de la capacidad aérea que inicialmente se dirigió hacia esta terminal ha terminado concentrándose nuevamente en Cancún.
Y ahí aparece otra de las grandes dificultades. Para muchos viajeros continúa siendo más atractivo aterrizar en Cancún, donde existe una oferta mucho mayor de vuelos, recorrer después Playa del Carmen y finalmente continuar hacia Tulum. Es una ruta turística consolidada desde hace décadas y que permite conocer distintos puntos de la Riviera Maya durante el mismo viaje.
Las cifras ayudan a entender la magnitud del problema.
El aeropuerto fue diseñado para movilizar hasta 5.5 millones de pasajeros cada año, pero durante 2025 recibió aproximadamente 1.24 millones. Y durante la primera mitad de 2026, lejos de acercarse a la capacidad para la que fue construido, su tráfico cayó cerca de un tercio respecto al mismo periodo del año anterior.
Para construir el aeropuerto fue necesario modificar una extensa superficie de la selva maya.
El proyecto ocupa alrededor de 1,500 hectáreas de selva maya, y su autorización ambiental contempló el cambio de uso de suelo forestal en aproximadamente 513 hectáreas. Donde antes predominaba la vegetación surgieron pistas, plataformas, edificios y carreteras destinadas a recibir millones de pasajeros cada año.
Se transformó una parte de la selva, se levantó una enorme infraestructura y se proyectó la llegada de millones de viajeros que, hasta ahora, no han aparecido en las cantidades esperadas.
¿Qué salió mal para que una obra de esta magnitud comenzara a perder fuerza apenas unos años después de su inauguración?