No, Lula no quería meter preso a Flávio Bolsonaro. Y no, no ha sido por no reconocer los resultados.
Bolsonaro está investigado por blanqueo de capitales junto a su amigo, el abogado Willer Tomaz, por un presunto esquema con empresas de apuestas. También por la financiación de "Dark Horse", la película sobre su padre, que recibió al menos 65 millones de reales del dueño del Banco Master.
Un juez del Supremo le canceló el pasaporte y le ordenó entregarlo por riesgo de fuga, después de que su hermano dijera que si perdía tenía que irse del país. Iba a perder la inmunidad.
Ya se ha fugado a EEUU, así que el riesgo era real.
Como siempre, nos querrán vender que Bolsonaro es un exiliado político. Tan solo es un corrupto fugado.