Por cierto, el artículo de Daniel Capó es muy bueno, tanto por el título como por el contenido. (Casi nadie querrá ver lo que significa para un país convertirse en un país del tercer mundo.)
El único curso que un CEP podría ofrecer a los profesores es uno sobre el silencio. No serviría de nada: el perfil de los profesores se ha modificado en los últimos 40 años; el conocimiento se ha desplazado a la esquina, como la pizarra. Sigo aquí, con 49 años, por mis hijos.