Ayer conté la historia de una familia que heredó cerca de USD 1 millón invertido en Estados Unidos y terminó enfrentándose a Estate Tax, activos bloqueados y un proceso sucesoral que nunca había planeado.
Muchos comentarios fueron:
“Entonces mejor no invertir en Estados Unidos”
No.
La conclusión no es dejar de invertir. La conclusión es entender mejor cómo hacerlo.
1️⃣ Si inviertes en Estados Unidos, revisa el Estate Tax
Si eres no residente ni domiciliado y tienes determinados U.S. situs assets por encima de USD 60.000, debes analizar tu exposición al Estate Tax.
Ahí pueden entrar, por ejemplo:
• Acciones estadounidenses.
• ETFs domiciliados en EE. UU.
• Inmuebles en Estados Unidos.
2️⃣ ¿Y cómo manejo ese riesgo?
No hay una sola respuesta.
Dependiendo del patrimonio, la familia y los activos, puedes evaluar:
• Seguro de vida para generar liquidez.
• Estructuras extranjeras que funcionen como blocker (sociedades PPLI).
• ETFs UCITS domiciliados fuera de EE. UU.
• Determinados instrumentos con tratamiento sucesoral diferente.
• O asumir conscientemente el riesgo si estructurar no se justifica.
Lo que no sirve es pensar que existe una solución mágica.
Una LLC en Estados Unidos no elimina, por sí sola, el Estate Tax.
Y traer el dinero a Colombia o comprar MGC tampoco soluciona automáticamente el problema.
3️⃣ Estate Tax y sucesión no son lo mismo
Puedes resolver el impuesto y todavía dejar un problema sucesoral.
También hay que revisar:
• Beneficiarios.
• TOD.
• Titularidad de la cuenta.
• Probate /Proceso de sucesión
• Trust, sociedad, fundación o seguro.
Una herramienta puede resolver sucesión y no impuestos. Otra puede ayudar con impuestos y no con sucesión.
4️⃣ Entonces, ¿todo en Colombia?
Tampoco.
No se trata de:
❌ No invertir en Estados Unidos.
❌ Tener todo en Colombia.
❌ Copiar la estructura de otro.
❌ Montar estructuras porque suenan sofisticadas.
Se trata de:
Identificar el riesgo ▶️ medirlo ▶️ decidir cómo cubrirlo.
Yo sigo siendo profundamente globalista con las inversiones.
Invierte donde tenga sentido. Diversifica internacionalmente. Pero entiende qué estás comprando, mediante qué vehículo y qué pasará con ese patrimonio cuando tú ya no estés.
Porque invertir internacionalmente también es gestión patrimonial.
Mauricio🇨🇴 había invertido durante años sin hacer mucho ruido. Compraba acciones de compañías estadounidenses, reinvertía dividendos y dejaba que el tiempo hiciera su trabajo.
Sus hijos sabían que invertía, pero nunca conocieron realmente el tamaño de ese portafolio.
Cuando Mauricio murió, sus hijos viajaron a su casa en Bogotá para organizar sus cosas. Entre carpetas, documentos y papeles acumulados durante años encontraron el nombre de un bróker en Estados Unidos.
No sabían exactamente qué había allí.
Así que decidieron contactarlo.
—Somos los hijos de Mauricio. Nuestro papá falleció y creemos que tenía una cuenta con ustedes. Somos sus herederos, ¿qué debemos hacer?
La respuesta los sorprendió: la cuenta tenía aproximadamente USD 1 millón.
Mauricio había construido silenciosamente un patrimonio enorme. Muchos años de disciplina, buenas decisiones e interés compuesto habían convertido sus inversiones en una suma que ninguno de sus hijos sabía que existía.
En medio del dolor, la noticia inevitablemente los hizo felices. Su papá les había dejado mucho más de lo que imaginaban.
Entonces hicieron la pregunta que parecía sencilla:
—Perfecto. ¿Qué documentos debemos enviar para que nos entreguen la cuenta? ¿El testamento? ¿El registro de defunción?
La segunda respuesta fue muy diferente.
Antes de entregar un solo dólar había dos problemas que resolver.
1. Estate Tax. Prácticamente todo el millón estaba invertido en acciones de compañías estadounidenses. Para Mauricio, que no era residente ni ciudadano de Estados Unidos, esos títulos podían ser U.S. situs assets sujetos al impuesto sucesoral estadounidense.
La factura, dependiendo de las deducciones y circunstancias particulares del caso, podía acercarse a USD 333.000.
Y ahí apareció una dificultad todavía mayor: el dinero para pagar estaba dentro de la misma cuenta que no podían tocar.
Los activos permanecían bloqueados mientras se resolvía el frente tributario y se obtenía la documentación necesaria para liberarlos. Eso significaba que los hijos tenían que conseguir recursos por otro lado para atender impuestos, abogados y costos del proceso.
Acababan de descubrir que eran herederos de USD 1 millón, pero necesitaban conseguir cientos de miles de dólares fuera de la herencia para poder acceder a ella.
Todavía faltaba el segundo problema.
2. ¿A quién debía entregarle el bróker los activos? Mauricio no había dejado cotitulares ni beneficiarios registrados.
Sus hijos podían ser herederos e incluso tener un testamento, pero eso no significaba que el bróker pudiera simplemente transferirles la cuenta.
Había que acreditar quién tenía autoridad legal para representar la sucesión y recibir los activos. Ahí apareció otra palabra que la familia nunca había contemplado: probate, con el correspondiente proceso ante las cortes estadounidenses con jurisdicción sobre la sucesión.
La historia era paradójica. Mauricio había hecho extraordinariamente bien la parte que casi todos miramos: invertir durante años, escoger activos, reinvertir y dejar trabajar al interés compuesto hasta construir USD 1 millón.
Pero nunca resolvió una pregunta mucho más sencilla:
¿Qué pasa con esta cuenta el día que yo falte?
Porque construir patrimonio es apenas una parte de la gestión patrimonial. También hay que saber cómo va a llegar ese patrimonio a tu familia cuando tú ya no estés.
Y quizá esa sea la pregunta incómoda:
Si mañana faltas, ¿tu familia recibe tu patrimonio… o recibe un problema?