Una madre mata a su hija de cuatro años y luego se suicida.
Si tu primera reacción es buscar cuánto dinero tenía el padre, qué abogado contrató o qué pudo haberle hecho “el sistema” a ella, no estás explicando el crimen, sino buscando a quién cargarle la culpa para no mirar de frente a quien apretó el gatillo.
Y si dices “no lo justifico y lo condeno”, pero acto seguido escribes que puedes “comprender cómo probablemente llegó a esta trágica conclusión desesperada”, sí lo estás justificando.
Estás justificando a quien asesinó a su hija.
Otra vez.