El estado moderno de Israel es un estado secular, fundado por ateos, armado hasta los dientes por las potencias liberales de Occidente.
No es la restauración del Israel del Antiguo Testamento: sin templo, sin sacerdocio, sin la presencia divina. La mayoría no son descendientes de Abraham ni de la tribu de Judá: hijos de prosélitos al judaísmo rabínico, la religión de los fariseos.
Su estandarte, no es la estrella de David, sino la de Renfán.
Su dios, no el Dios de las Escrituras, sino Baal.
Y su objetivo final no es la paz mundial, sino dominar el mundo mediante la guerra y el engaño.
Es nuestro deber como Cristianos desenmascarar y resistir a tal Estado anticristiano.