🇻🇪 Venezuela será el principal socio energético de los Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Nuestro país tiene todo el potencial para atraer cientos de millones de dólares en inversión, destinados a la construcción de centros de datos de IA.
Y comenzar a abrir el sector eléctrico por primera vez en casi 20 años, es un primer paso para capturar la oportunidad.
El 2 de junio de 2026, la Asamblea Nacional aprobó en primera lectura una reforma a la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico.
Según un análisis de los abogados de Cleary Gottlieb publicado en Energy Intelligence, esta reforma abriría por primera vez en casi 20 años la generación, transmisión y distribución de electricidad a la inversión privada.
Bajo tres modalidades: joint ventures con el Estado como socio mayoritario, empresas mixtas con participación minoritaria del Estado, y empresas privadas domiciliadas en Venezuela.
Las concesiones se otorgan por hasta 25 años, extendibles por 15 más.
Cleary Gottlieb lo llama un "primer paso bienvenido" pero señala tres riesgos críticos: reversión de activos sin compensación si una concesión termina por cualquier razón; amplias facultades discrecionales del Ministerio de Electricidad para intervenir operaciones privadas; y una estructura tarifaria todavía sin definir.
Ahora el cuadro regulatorio del lado americano, que es donde está la mayor parte del capital.
Hoy, ya existe un camino regulatorio claro para que operadores americanos puedan negociar acuerdos con CORPOELEC.
Y existe un proceso adicional para convertir esa negociación en operación real.
Ese proceso tiene un plazo definido, de hasta 12 meses dependiendo del caso, y requisitos específicos que un proyecto bien estructurado puede cumplir.
Los pagos se realizan a través de mecanismos supervisados por la Tesorería de Estados Unidos, como el FGDF, el Foreign Government Deposit Funds, lo que en la práctica protege esos fondos durante la reestructuración de deuda venezolana.
Este marco, bien estructurado, es una ventaja, no un obstáculo.
Venezuela demanda 16 GW pero produce solo 13 GW con 34 GW instalados.
El sector necesita entre $15.000 y $40.000 millones en inversión nueva.
A medida que el Departamento de Energía y el Departamento de Estado nos ayuden a aumentar la generación hidroeléctrica, arranquen la industria de minería y las siderúrgicas en Bolívar, recuperamos las líneas de transmisión que llevan la electricidad a la capital, Maracaibo, etc, habrá electricidad varada sin un comprador local en Guayana.
Mientras, la nación podría vender esa electricidad a datacenters colocados en Bolívar, en la cercanía de las represas. Generando más de $130 millones de dólares al año depositados en el fondo de depósito, supervisado por la Tesorería de Estados Unidos.
Un campus de 1 GW para cómputo de IA costaría aproximadamente $50.000 millones. Según PwC, cada dólar en data centers genera un multiplicador de $3,7 en la economía local.
Por ende, el impacto potencial podría ser de hasta $185.000 millones en el PIB venezolano, o más.
Con un solo mega datacenter de IA en Venezuela, podríamos duplicar más del doble el tamaño de la economía actual del país, en un plazo de 5 a 7 años.
La reforma eléctrica abrió la puerta.
La licencia de la OFAC GL 56 permite negociar hoy con el Estado, PDVSA, CORPOELEC, entre otros.
Las Licencias Específicas de la OFAC convierten una negociación en una operación permitida y supervisada por el Estado Americano y el Estado Venezolano.
Y los datacenters son un caso de uso que satisface los criterios de interés hemisférico que OFAC exige para aprobarla.
Algo que falta es que la ley final elimine los obstáculos que Cleary Gottlieb identifica y que los operadores de data centers, aprendan la forma de ejecutar el camino regulatorio indicado para abrir la industria de data centers de IA en Venezuela.
FIN. 🇻🇪