Querido gay de izquierda y querido gay de derecha:
Si hay activos y pasivos, también tiene que haber inters. ¡Vénganse al centro! Donde podamos reconocer las bondades de ambos extremos, pero también señalar sus contradicciones y criticar sus estupideces por igual.
Porque estar en el centro no significa ser tibio, sino tener criterio propio, reconocer los aciertos sin justificar los errores y entender que nadie tiene el monopolio de la razón.
Les aseguro que somos muchos más los que ya estamos hasta la madre de esta bola de radicales que, desde ambos extremos, se empeñan en polarizar a la sociedad y destruir el planeta.
Porque no todo es blanco o negro, ni todo tiene que ser de izquierda o de derecha. A veces, lo más revolucionario en estos días, es pensar por uno mismo. Y eso es exactamante lo que les caga a los extremos, que siempre, terminan juntándose…