Si Sánchez recurre a la tropelía democrática de convalidar los decretos en la comisión permanente del Congreso, PP-Vox, si gobiernan, deberían aprovechar la oportunidad que eso les brinda: en lugar de derogar esos decretos en solitario, deberían presentar un mega-decreto óminibus derogando de golpe toda la legislación sanchista de los últimos ocho años (incluyendo esos dos decretos, claro).
El último golpe de Sánchez ha de servir como didáctico ejemplo de por qué sí hay que derogar el sanchismo.