Me detectaron diabetes a esa misma edad. Fueron varios los que no me creyeron lo mal que me sentía y me trataron de exagerada.
Agradezco siempre haber caído en las manos de un médico GENIO que solo con escucharme y olerme el aliento supo qué pasaba.
Pobre piba.
Ayer mi novio estuvo reanimando a una chica de 18 años que llegó a su hospital después de que en la guardia del Fernández la mandaran a su casa y le sugirieran “atención psicológica” por un dolor que decía sentir en el pecho. Resulta que era cetoacidosis diabética. Murió.