Si Bolsonaro termina derrotando a Lula después de una etapa en la que Brasil redujo pobreza, salió del Mapa del Hambre y bajó el desempleo, habrá que asumir que la gente vota por modas y no por derechos.
Una victoria bolsonarista empujaría a América Latina mucho más adentro de una ola reaccionaria coordinada, autoritaria y tutelada, más aún, desde Washington.
Plan Cóndor 2.
Y esta vez ni siquiera necesitan esconderlo.