LA GRAN FRACTURA, mi artículo de hoy en
@El_Universal_Mx.
Las reacciones dentro del oficialismo crecen y se profundizan. Como Morena no es un partido, sino una gelatina de intereses, el molde que los unía —Andrés Manuel López Obrador— está siendo socavado desde el norte y, en consecuencia, el contenido se desparrama.
Como para llegar al poder se recurrió a todo, Morena no tiene aliados. Tiene rémoras.
El Verde, ducho en negociaciones y en seguir la dirección del viento, ya cerró sus tratos y levantó sus ganancias. En lo general, seguirá ahí. Hasta que convenga, que cariño comprado no sabe ser fiel, diría José Alfredo.
El PT amaga con romper. Quién sabe. Su supervivencia es la obra, no la urna.
Por lo pronto, la combinación de factores de tensión pone en riesgo gubernaturas y, casi con toda seguridad, la mayoría calificada en la Cámara de Diputados.
Tampoco es tan importante, ojo. Si la urna no da, para eso está la sobrerrepresentación y un Tribunal Electoral dócil.
Con todo, un desplome en diversos estados que gobierna: Sinaloa, en primerísimo lugar, Zacatecas, Michoacán, Tlaxcala, quizá Campeche, y volver a perder Chihuahua, trastocaría el eje gravitatorio del universo del oficialismo. Mensaje: se puede perder.
Si el saqueo indiscriminado se dio bajo la certeza de un poder de medio siglo —-Adán Augusto dixit—- esperen a lo que vendrá si hay una derrota o una percepción de la misma.
La operación, territorial pero también financiera, del crimen organizado podría ocurrir pero bajo el riesgo inmenso de una intervención política y jurídica ya no solo de Estados Unidos, sino del mundo.
Ahora bien: se espera un golpe inminente desde Estados Unidos.Pronto. Muy pronto. Hay un ultimátum que vence ya.
Eso puede profundizar la fractura.
Por otra parte, no hay que olvidar que este gran deshielo provino de la definición de 17 de 20 mil candidaturas. Repito: 17 de 20,000.
Se podrá decir que fueron las más importantes, pero, cuidado, cada municipio es un microcosmos con intereses, ambiciones, sueños, grupos.
La grieta se extiende, ojo, hacia adentro del gabinete. Al corazón mismo del poder.
¿Puede venir la gran fractura?
Es más que posible: es probable. No se ven operadores duchos, ni con la capacidad de diálogo y menos la ascendencia moral para resanar lo que, en apariencia, es irreconciliable.
El maderismo quebró cuando se dividió por dentro —con Zapata— y por fuera —con los resabios del porfiriato-. La revolución se volvió guerra civil intestina cuando el movimiento se luxó en dos facciones. El PRI se fracturó y propició la fundación del PRD.
No sabemos en qué podrá derivar esto. Pero, si las consecuencias son imprevisibles, es mejor encender los radares.
Mucho puede cambiar.
@fvazquezrig
eluniversal.com.mx/opinion/f…