Para mí, que Trump diga que está analizando una base militar de EUA en Venezuela es de los anuncios más importantes de nuestra historia reciente.
No es ocupación: es el seguro contra el regreso del narco-Estado y el socialismo. Maduro cayó, pero el aparato (colectivos, ELN, restos de las FARC, redes de oro y droga, y los intereses de enemigos extraterritoriales) no se desmantela solo. Hay que desmantelarlo disciplinadamente.
Una presencia militar permanente estadounidense en suelo venezolano, bajo un acuerdo entre naciones soberanas, hace inviable que ese ecosistema criminal se rearme, garantiza que el petróleo y nuestros recursos no vuelvan a financiar dictaduras ni adversarios extrarregionales, y le da a la transición el respaldo real que las promesas diplomáticas nunca tuvieron. Además se convierten en socios estratégicos para forjar un ejército letal, eficiente, profesional y apolítico.
EUA mantiene bases o instalaciones militares en unos 70-80 países. Las más relevantes: Japón, Alemania, Corea del Sur, Italia, Reino Unido, España, Polonia, Baréin, Catar, Kuwait y Yibuti. Ninguno de esos países dejó de ser soberano por hospedarlas; las usan como ancla de seguridad.
Sin presencia militar, el riesgo de otro ciclo de saqueo y exilio se mantiene. Con presencia militar, hay una ventana real de reconstrucción bajo estabilidad militar.
Como venezolano, lo respaldo y urjo su establecimiento.