Nunca había tenido tantas ganas de votar a Podemos y nunca votar a Podemos había tenido tanto sentido como ahora.
Nos jugamos que en la izquierda estatal quede o no quede algo autónomo y distinto políticamente al PSOE.
Nos jugamos que la posibilidad de cambio en clave democrática, social y plurinacional se mantenga abierta, o que el Régimen del 78 con sus partidos a derecha e izquierda se lo coma todo a nivel estatal.
Las fuerzas soberanistas de izquierdas en sus naciones son fundamentales para impulsar ese cambio, pero si a nivel estatal no tienen nadie con quien hablar, pactar y empujar en común para ir mucho más allá de lo que el PSOE y sus limpiasuelas permiten, será esfuerzo valdío e inerte en clave de cambio político, de avance social y de profundización democrática
Nos jugamos, en definitiva, que quede algo en la izquierda que no esté comprado por las migajas que suelta la PSOE y que no crea que la transición y su resultado a nivel político e institucional, fue maravillosa y una gran victoria del pueblo.
Esas banderas que levantó Podemos en 2014 y que sigue empuñando hoy con más motivación y más convicción si cabe, no pueden volver a estar fuera de la agenda política de época, ni de la capacidad de plantearse como proyecto político alternativo al R78 y con capacidad de disputarle el poder y el futuro al R78.
Votar Podemos es votar por los tuyos, es votar por el futuro de la izquierda y de la posibilidad de cambio, es votar contra el R78, sus rearmes, sus recortes y su especulación, es mantener viva la esperanza y las ganas de no rendirse