Senador Carter:
@rodolfocarter
Usted dice de Evelyn Matthei: “Ojalá que cuando llegue a su edad no termine así”.
No se preocupe tanto por cómo llegará a la edad de Matthei. Preocúpese por cómo está usted llegando intelectualmente a la que hoy tiene.
Porque para refutar una crítica política se necesitan argumentos. Para burlarse de la edad de una mujer basta con esa mezcla bastante más económica de insolencia, machismo aparente y pobreza intelectual.
Evelyn Matthei podrá estar equivocada, acertada, resentida o encantada con la vida. Eso se discute respondiendo lo que dijo. Pero cuando un senador, incapaz de contestar el fondo, decide recurrir a la edad de quien lo critica, no está describiendo a Matthei: se está retratando a sí mismo.
Y el retrato, no le favorece.
Además, señor Carter, empieza a resultar llamativa esa facilidad suya para ensañarse verbalmente con mujeres. Quizás algún día descubra que la virilidad política no consiste en humillarlas ante un micrófono.
Usted espera no terminar como Evelyn Matthei cuando llegue a su edad.
Yo esperaría algo bastante más urgente: que cuando llegue a esa edad haya aprendido educación, respeto y, con algo de suerte, argumentos.
Porque envejecer es inevitable senador. Madurar, por lo visto, no.
Al final, detrás de tanta pose de hombre duro, vuelve a aparecer aquello que ya hemos descrito alguna vez con bastante precisión: usted no es más que un pobre y triste weón.
Atte.,
@MisColumnas
cc
@evelynmatthei