La manifestación de ayer por el agua limpia fue una movilización ciudadana ejemplar. Desafortunadamente, los grupos de provocadores violentos llegaron a generar destrozos y a provocar a la policía para que los enfrentara. No lo consiguieron.
Los violentos quemaron tres puertas del Palacio de Gobierno, quebraron vidrios, lanzaron piedras y tiraron cámaras de seguridad, además de pintar los muros del Palacio y la Catedral de Guadalajara. Lanzaron explosivos a las puertas del Congreso del Estado y del Palacio de Justicia.
No podemos permitir que, a través de la violencia, el caos y la desestabilización, intereses políticos busquen apoderarse de Jalisco.
A nadie en Jalisco le conviene seguir en la confrontación, aunque algunos así lo crean. Las y los jaliscienses debemos cerrar filas y cerrarle las puertas de Jalisco a los violentos.