Tampoco es que vayamos a elevar a la categoría de delincuente a un hombre infiel, pues. La infidelidad me parece un defecto horroroso, una falta de respeto y una traición a la confianza de alguien. Pero de ahí a convertir a quien fue infiel en una mala persona para siempre, hay un trecho.
La gente se equivoca, cae en tentaciones, se deja llevar por el momento y muchas veces no mide las consecuencias de sus actos. Eso no justifica la infidelidad, pero tampoco convierte automáticamente a alguien en un delincuente ni en un monstruo.
Se puede condenar una conducta sin deshumanizar a quien la cometió.
Vuélvanse serios, ¿sí?