Mi solidaridad y apoyo irrestricto para Andrea.
Me honra ser su compañero y amigo, y he sido testigo del rigor, seriedad y responsabilidad que le caracterizan. Soy muy afortunado de contar con ella como parte del equipo de A Primera Hora.
Mi pública y frontal condena a la actitud inaceptable y descomedida que, durante y después de la entrevista, tuvo con ella el candidato Wilson Merino, quien claramente no comprendió el rol que ejerció Andrea como periodista.
Ante ello, recorderis necesario:
Con absoluta honestidad intelectual y transparencia, sepan ustedes que nosotros NO tenemos agenda político - partidista de ningún tipo o color.
En A Primera Hora hacemos periodismo de opinión, y en ese esfuerzo, predicamos y practicamos la pluralidad, independientemente de las legítimas posturas personales que los conductores podamos tener.
Por nuestra cabina han pasado personajes del Gobierno, de la oposición y de diversas vertientes (de hecho, nos insultan o felicitan dependiendo del personaje, algo típico de este ambiente de polarización política y mediática).
Y hacemos las preguntas al estilo que nos caracteriza, con rigor, respeto y frontalidad, pero sin aspavientos ni afán de convertirnos en protagonistas; jamás con "segunda intención" para que "resbale" el entrevistado. Eso no va con nosotros.
Dicho esto, un candidato es un personaje público, sujeto al escrutinio público y sobre quien el público espera respuestas. Si ese candidato se molesta o incomoda por una pregunta, es mejor que se dedique a otra cosa.
Preguntar, repreguntar, cuestionar son parte del ejercicio periodístico.
¿Es tan complicado entenderlo?
Una vez que se apagan las cámaras, también pasan cosas, amigos. No todo queda grabado.
Hoy, al terminar una entrevista con un candidato a la Alcaldía de Quito, fui cuestionada de muy mala manera por él, por las preguntas que hice. Eran preguntas legítimas, algunas sobre cuestionamientos que existen públicamente y que, precisamente por eso, corresponde hacer.
¿Cuántas veces debemos repetir que el periodismo no está para preguntar únicamente lo que un candidato quiere responder? Tampoco hacemos preguntas con saña ni somos enemigos de nadie. Preguntamos. Y quien aspira a ocupar un espacio de poder puede responder, explicar, disentir o defender su postura.
Se lo dije al candidato: los periodistas no somos sus enemigos. Están eligiendo mal a sus enemigos.
En este espacio procuramos ser respetuosos siempre. Y creo que ese respeto debe ser de ida y vuelta.
Cuestionar al periodista porque la pregunta no gusta, alterarse luego —y hacerlo una vez apagadas las cámaras— también dice mucho sobre cómo se entiende el rol de la prensa.
Si se aspira a ejercer poder, también hay que estar dispuesto a responder preguntas que uno no escogió.
¿Que si me asusta? Sí, cada vez me asusta más hacer periodismo en este país. 🥺.