La reacción de la ultraderecha al triunfo de Lula es de manual: acusar fraude.
Como tantas otras veces en la historia: la democracia sí, pero solo cuando gano yo.
Se imaginan el escándalo en Chile, si el día de la votación presidencial y a 6 minutos del cierre oficial de las mesas, un juez decidiese extender el tiempo de votación por dos horas más? Eso pasó en Brasil y lo hizo un juez que es amigo personal de Lula.