Hay una pregunta que no estamos haciendo sobre la crisis del agua en Guadalajara.
¿Con qué agua lavaron los platos y los cubiertos del restaurante, la fonda o el mercado donde usted comió ayer?
¿Con qué agua lavaron las verduras?
¿Con qué agua hicieron el hielo?
¿Con qué agua preparan los alimentos en guarderías, escuelas, asilos y hospitales?
Y aquí está lo verdaderamente preocupante:
¿quién está verificando que esa agua sea segura?
Porque el problema no termina en la llave de nuestra casa.
El agua entra a cocinas, fondas, restaurantes, mercados, hospitales, guarderías, escuelas y negocios de todo tipo.
Usted puede comprar un garrafón para beber en casa.
Pero no puede llevar un garrafón cada vez que come fuera, deja a sus hijos en una guardería o necesita llegar a un hospital.
Por eso esto no es sólo una molestia doméstica.
Es un problema de salud pública.
La autoridad tiene que responder algo muy sencillo:
¿Quién está tomando muestras?
¿Quién está inspeccionando?
¿Dónde están los resultados?
Porque en una crisis de agua no basta con decirnos cuándo volverá a salir transparente.
Hay que responder algo más importante:
¿quién garantiza que el agua con la que funciona la ciudad es segura?