Ninguna fuerza política de izquierda definida (socialdemócrata, marxista-leninista, etc.) podrá jamás ser una opción electoral exitosa mientras existan tanto la izquierda sociológica hegemónica (izquierda indefinida) como la derecha sociológica hegemónica (una mezcla entre derecha liberal y derecha extravagante, de las que algunas facciones son consideradas sociológicamente de "izquierdas" por aquella).
La izquierda indefinida jamás votará a una fuerza de izquierda definida porque siempre la verá como "fascista" o de "ultraderecha" camuflada. La defensa de la unidad de la nación política española es algo inconcebible como de "izquierdas" para esa izquierda sociológica. Por eso se pondrán siempre del lado del capital regional (PNV, Junts), nacional (PSOE) o internacional (Biden) antes que ceder ante lo que entienden por "ultraderecha", a la que cerrarán espacios siempre.
La derecha sociológica jamás votará a una fuerza de izquierda definida porque ya tiene sus propias fuerzas políticas a votar en lo que entiende que es aquello fundamental a votar (defensa de la unidad de la nación política española y algunas cuestiones culturales). Las fuerzas políticas de esta derecha sociológica tienen dos rasgos fundamentales: son anticomunistas (aunque entiendan el comunismo de manera difusa y lo mismo llaman "comunistas" a empresas transnacionales capitalistas que a Pedro Sánchez) y fundamentalistas democráticas (defensa del Estado de derecho, del pluripartidismo, etc.). Por eso, que den voz a las izquierdas definidas, o que aspiran a la definición, sociológicamente no tiene ningún efecto político real a gran escala, porque la izquierda sociológica jamás votará masivamente a las izquierdas definidas.
En definitiva, para que una izquierda políticamente definida, odiada por la izquierda sociológica e indefinida porque la ven como "ultraderecha" infiltrada, y apoyada algo por la derecha sociológica (una palmadita en la espalda, un "ojalá toda la izquierda sea como tú" pero poco más que eso) tenga éxito, la sociología (ideología) de la democracia liberal debe derrumbarse por completo. La ideología democrática liberal burguesa avanzada, moderna, debe ser destruida desde sus cimientos. Pero esto no depende de los grupos de izquierdas definidas, sino de la dialéctica de clases, Estados e Imperios que lo haga posible.
Mientras tanto, la izquierda sociológica "lucha contra el fascismo" y la derecha sociológica "lucha contra el comunismo" los cuales, más allá de sujetos y grupos aislados, marginales, que de vez en cuando son noticia en los medios de comunicación de masas o en las redes sociales, son solo un mero espantajo completamente domado por la estructura política y económica del modo de producción capitalista. Y mientras no ocurra ese derrumbe, el ciclo "ultraderechista" que se abre durará lo que tenga que durar y ya llegará otro ciclo "ultraizquierdista" y poco más.
Hoy, la ideología dominante es un conjunto de sombras proyectadas sobre una caverna. Y todos nos "peleamos" por ver quién es capaz de contener sociológicamente el avance de dichas sombras.