No me suelo meter nunca en temas de política. Pero es una putísima vergüenza que después de lo de Adamuz, la solución haya sido que los trenes vayan más lentos, que hayan rebajado la cantidad de trenes que transcurren y, por lo tanto, los precios hayan subido.
En este país, nadie tiene la culpa y nadie dimite. ACOJONANTE.
ES UNA VERGÜENZA