JAPÓN RECHAZA TRATAR LA FICCIÓN COMO REALIDAD
Japón mantiene una diferencia que muchos mercados extranjeros ya no hacen: una persona real y un personaje ficticio no reciben automáticamente el mismo trato ante la ley.
Esa postura también llegó a su política cultural. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria fijó como principio la «no interferencia en el contenido de las obras creativas» mientras impulsa el anime, manga y videojuegos japoneses en el extranjero.
La contradicción aparece cuando esas obras salen de Japón: el país busca exportarlas sin meter mano en su contenido, pero terminan entrando a plataformas y mercados que sí aplican restricciones más amplias a la ficción para adultos.