El Santo Padre nos ha vuelto a dar un mensaje duro, como quien le recuerda a su hijo, lo correcto.
Hoy hasta los no creyentes admitirán las palabras del Papa.
“Ni el no nacido es descartable por depender de otros, ni el enfermo deja de ser digno porque ya no sea útil.
“La vida humana no vale por lo que produce, sino por lo que es. Desde la concepción hasta la muerte.”
Frente a una sociedad que mide cada vez más la vida por su eficiencia, el Papa vuelve a colocar un principio incómodo en el centro, y nos lo recuerda.