Traductor, diletante de la pluma, traficante en idiomas, bloguero reincidente, acaso atendible. 🇦🇷🇬🇧🇧🇷🇩🇪

Rosario, Santa Fe, Argentina
Escribí sobre el paso de las noches y la experiencia del sueño y el insomnio. #Readme: link en el primer comentario.
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Pablo Flores 🤍💚🧡 retweeted
Una observación: Los negacionistas del Holocausto están 100% fuera del consenso unánime académico. Nada ni remotamente parecido ocurre con la discusión sobre Gaza, vivísima hoy. Los paralelismos entre "negacionistas" son, x ahora al menos, meras piruetas autosantificatorias.
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La padelista picante reculó en chancletas. Al comunicado se lo redactó un abogado con IA y, aunque siga pensando la mierda antisemita que ya lleva adentro, se va a cuidar de decirlo en público. Y está bien, así funciona el contrato social. Ahora puede ir y representar a Irán.
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En todo el invierno pagué de gas menos de lo que sale una pizza. En Rosario, «zona fría» donde hay como mucho cinco días al año de temperaturas bajo cero.
🚨 APROBADO con 38 votos la modificación del Régimen de Zonas Frías. Más de UN MILLÓN de familias argentinas pierden el subsidio de gas y tendrán un aumento del 100% en sus facturas
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Escribí sobre el paso de las noches y la experiencia del sueño y el insomnio. #Readme: link en el primer comentario.
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Los años y las noches | Letras amontonadas, elaboración propia. pabloflores.substack.com/p/l… #Readme
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Primero fue la cancelación a @ArianaHar, ahora lanzan una inquisición con cualquiera que esté cerca —incluso si no coincide con ella. En los procesos autoritarios, cada frontera vulnerada abre el camino a la siguiente.
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Amo que se estén dando cuenta de que ser nazi no es gratis.
Creo que no estamos dimensionando el acto de valentía, de cojones, de rebeldía y también de riesgo que acaban de asumir Rita Laura Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Ángelo Néstore y Brenda Navarro con su posicionamiento ante la presencia de Ariana Harwicz en el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR_ALH. Quiero hacer una distinción importante porque creo que ahí está una parte del riesgo que están asumiendo: una cosa es la industria editorial y otra cosa es la industria literaria. La industria editorial es la cadena del libro: editoriales, publicaciones, distribución, librerías. Y ahí existen editoriales con posiciones políticas claras que respaldan a autorxs propalestinxs y antigenocidio hasta las últimas consecuencias. Pero la industria literaria es muchísimo más amplia. Es todo ese circuito que determina quién circula, quién tiene visibilidad y quién accede a oportunidades: festivales, ferias, premios, jurados, becas, residencias, universidades, coloquios, medios, instituciones culturales, invitaciones internacionales. Y buena parte del trabajo y también de los ingresos de quienes escribimos depende de ese circuito. Hacer pública una posición propalestina o simplemente antigenocidio sí puede tener consecuencias materiales y profesionales. Puede significar que dejen de invitarte. Que te bajen de un evento. Que pierdas una publicación, una residencia, una beca o un proyecto que ya estaba pactado. Puede significar vetos, escarnio, funas y pérdidas económicas. Y no estamos hablando de una posibilidad abstracta. Hay autorxs que han denunciado cancelaciones, exclusiones y pérdida de espacios vinculadas a sus posiciones públicas sobre Palestina. Basta también observar el respaldo que ha recibido Ariana Harwicz dentro de determinados sectores del campo cultural para entender que plantarse públicamente frente a esto no necesariamente sale gratis. Por eso creo que no podemos dejarlas solas y respaldarlas no puede quedarse en un tuit, un retuit, un comentario o una pelea tuitera. Propongo que nos organicemos para hacer un posicionamiento colectivo breve, radical y contundente, abierto a firmas, que respalde a Rita, Lina, Sabina, Gabriela, María Fernanda, Ángelo y Brenda, pero que además implique un compromiso concreto. Porque la literatura tiene poder y quienes formamos parte de sus circuitos también. Esto no se trata de decidir si una obra es buena o mala. Se trata de dignidad humana y de negarnos a normalizar, justificar o colaborar con el sufrimiento del pueblo palestino. Y creo que llegó el momento de decirlo sin eufemismos: quienes desde la industria literaria decidan colaborar, legitimar o prestarle espacios a discursos que niegan o justifican ese sufrimiento tendrán que asumir también las consecuencias públicas de esas decisiones. Boicot. Protesta. Señalamiento público. Autoras y autores que decidamos no participar. Lectores y asistentes que decidamos no acudir. Manifestaciones frente a sus eventos. Que la vergüenza cambie de bando. Si quieren toman represalias para quienes defienden al pueblo palestino. Nosotres también podemos hacerles un cagadero a quienes piensen que negar un genocidio es solamente otra opinión respetable dentro del debate cultural. Si ellas pusieron el cuerpo, el nombre y su trabajo sobre la mesa, quienes coincidimos con ellas podemos poner también los nuestros. Ustedes digan y nos organizamos.
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Pablo Flores 🤍💚🧡 retweeted
Valentía y paciencia infinita es la que de quienes aguantaron por años la imposición cultural y política del peronismo. En el arte, la academia, las instituciones y hasta en los cumpleaños en los que cantan la marchita, para marcar su dominio cual perro que mea la cuadra ajena.
Creo que no estamos dimensionando el acto de valentía, de cojones, de rebeldía y también de riesgo que acaban de asumir Rita Laura Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Ángelo Néstore y Brenda Navarro con su posicionamiento ante la presencia de Ariana Harwicz en el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR_ALH. Quiero hacer una distinción importante porque creo que ahí está una parte del riesgo que están asumiendo: una cosa es la industria editorial y otra cosa es la industria literaria. La industria editorial es la cadena del libro: editoriales, publicaciones, distribución, librerías. Y ahí existen editoriales con posiciones políticas claras que respaldan a autorxs propalestinxs y antigenocidio hasta las últimas consecuencias. Pero la industria literaria es muchísimo más amplia. Es todo ese circuito que determina quién circula, quién tiene visibilidad y quién accede a oportunidades: festivales, ferias, premios, jurados, becas, residencias, universidades, coloquios, medios, instituciones culturales, invitaciones internacionales. Y buena parte del trabajo y también de los ingresos de quienes escribimos depende de ese circuito. Hacer pública una posición propalestina o simplemente antigenocidio sí puede tener consecuencias materiales y profesionales. Puede significar que dejen de invitarte. Que te bajen de un evento. Que pierdas una publicación, una residencia, una beca o un proyecto que ya estaba pactado. Puede significar vetos, escarnio, funas y pérdidas económicas. Y no estamos hablando de una posibilidad abstracta. Hay autorxs que han denunciado cancelaciones, exclusiones y pérdida de espacios vinculadas a sus posiciones públicas sobre Palestina. Basta también observar el respaldo que ha recibido Ariana Harwicz dentro de determinados sectores del campo cultural para entender que plantarse públicamente frente a esto no necesariamente sale gratis. Por eso creo que no podemos dejarlas solas y respaldarlas no puede quedarse en un tuit, un retuit, un comentario o una pelea tuitera. Propongo que nos organicemos para hacer un posicionamiento colectivo breve, radical y contundente, abierto a firmas, que respalde a Rita, Lina, Sabina, Gabriela, María Fernanda, Ángelo y Brenda, pero que además implique un compromiso concreto. Porque la literatura tiene poder y quienes formamos parte de sus circuitos también. Esto no se trata de decidir si una obra es buena o mala. Se trata de dignidad humana y de negarnos a normalizar, justificar o colaborar con el sufrimiento del pueblo palestino. Y creo que llegó el momento de decirlo sin eufemismos: quienes desde la industria literaria decidan colaborar, legitimar o prestarle espacios a discursos que niegan o justifican ese sufrimiento tendrán que asumir también las consecuencias públicas de esas decisiones. Boicot. Protesta. Señalamiento público. Autoras y autores que decidamos no participar. Lectores y asistentes que decidamos no acudir. Manifestaciones frente a sus eventos. Que la vergüenza cambie de bando. Si quieren toman represalias para quienes defienden al pueblo palestino. Nosotres también podemos hacerles un cagadero a quienes piensen que negar un genocidio es solamente otra opinión respetable dentro del debate cultural. Si ellas pusieron el cuerpo, el nombre y su trabajo sobre la mesa, quienes coincidimos con ellas podemos poner también los nuestros. Ustedes digan y nos organizamos.
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El nivel de proyección de estos antisemitas es asombroso. Me hacen acordar a los kirchneristas. Tienen el poder pero se consideran oprimidos; a la cobardía de su manada la llaman heroísmo.
Creo que no estamos dimensionando el acto de valentía, de cojones, de rebeldía y también de riesgo que acaban de asumir Rita Laura Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Ángelo Néstore y Brenda Navarro con su posicionamiento ante la presencia de Ariana Harwicz en el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR_ALH. Quiero hacer una distinción importante porque creo que ahí está una parte del riesgo que están asumiendo: una cosa es la industria editorial y otra cosa es la industria literaria. La industria editorial es la cadena del libro: editoriales, publicaciones, distribución, librerías. Y ahí existen editoriales con posiciones políticas claras que respaldan a autorxs propalestinxs y antigenocidio hasta las últimas consecuencias. Pero la industria literaria es muchísimo más amplia. Es todo ese circuito que determina quién circula, quién tiene visibilidad y quién accede a oportunidades: festivales, ferias, premios, jurados, becas, residencias, universidades, coloquios, medios, instituciones culturales, invitaciones internacionales. Y buena parte del trabajo y también de los ingresos de quienes escribimos depende de ese circuito. Hacer pública una posición propalestina o simplemente antigenocidio sí puede tener consecuencias materiales y profesionales. Puede significar que dejen de invitarte. Que te bajen de un evento. Que pierdas una publicación, una residencia, una beca o un proyecto que ya estaba pactado. Puede significar vetos, escarnio, funas y pérdidas económicas. Y no estamos hablando de una posibilidad abstracta. Hay autorxs que han denunciado cancelaciones, exclusiones y pérdida de espacios vinculadas a sus posiciones públicas sobre Palestina. Basta también observar el respaldo que ha recibido Ariana Harwicz dentro de determinados sectores del campo cultural para entender que plantarse públicamente frente a esto no necesariamente sale gratis. Por eso creo que no podemos dejarlas solas y respaldarlas no puede quedarse en un tuit, un retuit, un comentario o una pelea tuitera. Propongo que nos organicemos para hacer un posicionamiento colectivo breve, radical y contundente, abierto a firmas, que respalde a Rita, Lina, Sabina, Gabriela, María Fernanda, Ángelo y Brenda, pero que además implique un compromiso concreto. Porque la literatura tiene poder y quienes formamos parte de sus circuitos también. Esto no se trata de decidir si una obra es buena o mala. Se trata de dignidad humana y de negarnos a normalizar, justificar o colaborar con el sufrimiento del pueblo palestino. Y creo que llegó el momento de decirlo sin eufemismos: quienes desde la industria literaria decidan colaborar, legitimar o prestarle espacios a discursos que niegan o justifican ese sufrimiento tendrán que asumir también las consecuencias públicas de esas decisiones. Boicot. Protesta. Señalamiento público. Autoras y autores que decidamos no participar. Lectores y asistentes que decidamos no acudir. Manifestaciones frente a sus eventos. Que la vergüenza cambie de bando. Si quieren toman represalias para quienes defienden al pueblo palestino. Nosotres también podemos hacerles un cagadero a quienes piensen que negar un genocidio es solamente otra opinión respetable dentro del debate cultural. Si ellas pusieron el cuerpo, el nombre y su trabajo sobre la mesa, quienes coincidimos con ellas podemos poner también los nuestros. Ustedes digan y nos organizamos.
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Lo que no estamos dimensionando es la debacle de la murga antisemita que comandó estos últimos tres años a la intelectualidad de Occidente. Por primera vez tienen una respuesta fuerte del mismo campo y ya están asustadísimos. Mejor, no les va a salir gratis ese nazismo de fonda.
Creo que no estamos dimensionando el acto de valentía, de cojones, de rebeldía y también de riesgo que acaban de asumir Rita Laura Segato, Lina Meruane, Sabina Urraca, Gabriela Wiener, María Fernanda Ampuero, Ángelo Néstore y Brenda Navarro con su posicionamiento ante la presencia de Ariana Harwicz en el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades CULTUR_ALH. Quiero hacer una distinción importante porque creo que ahí está una parte del riesgo que están asumiendo: una cosa es la industria editorial y otra cosa es la industria literaria. La industria editorial es la cadena del libro: editoriales, publicaciones, distribución, librerías. Y ahí existen editoriales con posiciones políticas claras que respaldan a autorxs propalestinxs y antigenocidio hasta las últimas consecuencias. Pero la industria literaria es muchísimo más amplia. Es todo ese circuito que determina quién circula, quién tiene visibilidad y quién accede a oportunidades: festivales, ferias, premios, jurados, becas, residencias, universidades, coloquios, medios, instituciones culturales, invitaciones internacionales. Y buena parte del trabajo y también de los ingresos de quienes escribimos depende de ese circuito. Hacer pública una posición propalestina o simplemente antigenocidio sí puede tener consecuencias materiales y profesionales. Puede significar que dejen de invitarte. Que te bajen de un evento. Que pierdas una publicación, una residencia, una beca o un proyecto que ya estaba pactado. Puede significar vetos, escarnio, funas y pérdidas económicas. Y no estamos hablando de una posibilidad abstracta. Hay autorxs que han denunciado cancelaciones, exclusiones y pérdida de espacios vinculadas a sus posiciones públicas sobre Palestina. Basta también observar el respaldo que ha recibido Ariana Harwicz dentro de determinados sectores del campo cultural para entender que plantarse públicamente frente a esto no necesariamente sale gratis. Por eso creo que no podemos dejarlas solas y respaldarlas no puede quedarse en un tuit, un retuit, un comentario o una pelea tuitera. Propongo que nos organicemos para hacer un posicionamiento colectivo breve, radical y contundente, abierto a firmas, que respalde a Rita, Lina, Sabina, Gabriela, María Fernanda, Ángelo y Brenda, pero que además implique un compromiso concreto. Porque la literatura tiene poder y quienes formamos parte de sus circuitos también. Esto no se trata de decidir si una obra es buena o mala. Se trata de dignidad humana y de negarnos a normalizar, justificar o colaborar con el sufrimiento del pueblo palestino. Y creo que llegó el momento de decirlo sin eufemismos: quienes desde la industria literaria decidan colaborar, legitimar o prestarle espacios a discursos que niegan o justifican ese sufrimiento tendrán que asumir también las consecuencias públicas de esas decisiones. Boicot. Protesta. Señalamiento público. Autoras y autores que decidamos no participar. Lectores y asistentes que decidamos no acudir. Manifestaciones frente a sus eventos. Que la vergüenza cambie de bando. Si quieren toman represalias para quienes defienden al pueblo palestino. Nosotres también podemos hacerles un cagadero a quienes piensen que negar un genocidio es solamente otra opinión respetable dentro del debate cultural. Si ellas pusieron el cuerpo, el nombre y su trabajo sobre la mesa, quienes coincidimos con ellas podemos poner también los nuestros. Ustedes digan y nos organizamos.
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Es bastante obvio que no por retirar la religión la gente se pasa a la razón. Eso no quita que sea un objetivo personal deseable. A nivel político, cuanto menos se meta o mezcle el estado con la religión, mejor.
no compro con los full laicos, son de pensar que si retirás la religión el hombre se entrega a la razón o a la búsqueda de conocimiento y no, mirá la evidencia que hay, sacás la religión y entra cualquier pseudociencia falopa deja a la gente besarle el anillo al papa nomás
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Bueno, a partir de hoy ya me faltan menos años enteros para alcanzar a Mirtha que los que me faltaban ayer. Es una superstición común, ustedes sabrán disculpar.
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Ya tenemos feriados nacionales de origen religioso impuestos por la tradición que casi nadie discute. Que acepten que este es una nueva imposición del predominio católico en la cultura y listo; peor es querer imponer un consenso que no existe.
🔹 Karina Milei: “El Papa es de todos los argentinos” 📌 Ahora en Siempre+ con @Cris_Noticias por LN+
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Casi tiro una carcaja en la hemeroteca: creo que de pura casualidad acabo de descubrir de dónde viene lo de "La Señora de Pérez y sus hijas": Bioy anota eso el 21 de febrero de 1952 y ese afiche es de marzo de 1944. No sería imposible que el chiste sea por esa película #Hipótesis
Sospecho que la damisela fue al taller de la señora de Pérez y sus hijas
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En la cárcel o donde sea que lo manden puede asistir a clases (es su derecho). Si quería ayudar a su mamá, no hubiera salido a robar celulares.
2 párrafos del fallo de la jueza Laura de Marinis Uno, la descripción de la vida del pibe: padre ausente, madre con epilepsia, hermano mayor que lo echaron por ayudar a la madre durante un ataque de epilepsia, quiere ir a la escuela y "ayudar a su mamá como sea". Dos, el detalle del sistema de protección integral de los menores en este contexto de tentativa de cometer un delito. Vale la pena leer el fallo completo. Los jueces que dejan delincuentes libres son los Lijo, Llorens, Bertuzzi, Rosatti y compañía. No esta jueza.
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A mí no me interesa mucho la posteridad, pero imaginate vos, argentino, que en el futuro recuerden a Argentina y al pueblo argentino por las mierdas pretenciosas que filmó o escribió esta gente.
"Intentan sacar los subsidios a la cultura porque es la memoria e identidad de los pueblos" 🗣️ En el Festival de San Sebastián, Dolores Fonzi detalló el desfinanciamiento del gobierno de Milei: "Retiraron los recursos del INCAA y dependemos de las plataformas totalmente", agregó.
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Sí, ¿siguiente pregunta?
El pibe quiso robar un celular y no lo logró. No lastimó a nadie ni estaba armado. Viene de una familia en estado de vulnerabilidad por culpa de ustedes. Y la única salida que ven es mandarlo a una cárcel
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A los nazis también les parecía perfecto sacar a los judíos de todos los ambientes académicos y culturales.
Pues a mí me parece perfecto que se haya sacado a Ariana Harwicz de un festival literario en Granada por negar el genocidio en Gaza. Vamos a desmontar una por una las acusaciones absurdas de censura, antisemitismo o lo de separar autor de obra. Y que viva Palestina libre!
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Pablo Flores 🤍💚🧡 retweeted
¿Para qué carajo estudia humanidades o ciencias sociales la gente que cree (y no sé hasta dónde es consciente) que hay que pensar como “piensa la mayoría” que está a favor de “todo lo bueno” y no es capaz de poner en duda supuestos, investigar y formar su propia opinión?
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Ya sabemos que el negocio de los diarios y noticieros ya no es informar sino juntar clicks. Ya dimos esa vuelta; ¿no podrían ir prescindiendo del bait en su versión más burda y volver a fingir que son medios serios? No les vamos a creer pero podemos mantener las apariencias...
Probablemente el peor título en mucho tiempo.
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