Trasladar un yaguareté desde su territorio habitual a otra zona que no conoce ya hace tiempo que está contraindicado.
Mucho más si encima se lo libera sin ningún período de adaptación para observar su comportamiento, y menos que menos aún si se trata de una HEMBRA CON DOS CACHORRITOS LACTANTES que no pueden seguirla y a los que debe inmediatamente de ser liberada en un sitio desconocido, ocultar, alimentar y proteger de otros yaguaretés y/o depredadores.
Ese acto incomprensible e injustificable fue el que se llevó a cabo con nuestra querida yaguareté "PARÁ" y sus dos cachorritos de menos de tres meses de edad.
La causa penal avanza en la Justicia Federal, aún con los intentos de embarrar judicialmente la cancha que están ocurriendo. Seguimos, gracias al apoyo de todos y con la firmeza de lla obligatoridad de saber la verdad y de aclarar responsabilidades.
Pero queremos compartirte este corto video donde un especialista en yaguaretés mundialmente reconocido -no consultado por los que traslocaron a PARÁ y sus cachorritos- brinda ejemplos concretos de fracasos fatales en traslocaciones de yaguaretés. Ni queremos pensar en el terror de PARÁ al ser trasladada de esa forma y menos aún de sus dos cachorritos al ser abandonados por ella a su suerte (o mejor dicho, como la evidencia hasta ahora existente, a su muerte) en la selva desconcida...
Transcribimos la conversación, traducida al español:
¿Por qué no liberan a los jaguares en la naturaleza?
El primer jaguar que fue liberado y monitoreado con collar GPS en Brasil fue un ejemplar rescatado por nosotros. Se trataba de una hembra que provenía de Mato Grosso; había sido atropellada y logró recuperarse.
Nos contactaron y nos dijeron si podíamos liberarla. Dijimos: "De acuerdo, vamos a colocarle un collar GPS".
Nos dirigimos a las orillas del río Araguaia con una visión muy clara: pensábamos que si fuéramos un jaguar, definitivamente viviríamos en un lugar así. ¡Un paisaje increíble! Sin embargo, ¿qué hizo esta hembra al liberarla? El primer día, el collar GPS marcó un punto en medio de una gran plantación de algodón. Al segundo día, continuaba en el mismo cultivo dando vueltas. Nadie se atrevía a ir a pie entre las plantas para verificar si estaba viva o muerta, pero el punto no registraba avance. Al cuarto día pensamos: "Definitivamente este jaguar murió en la plantación".
Nos parecía insólito, pues esperábamos que bajara hacia el río, pero tomó la dirección opuesta. Después de cuatro días, regresó al punto exacto donde la habíamos liberado a orillas del río y tomó rumbo de regreso hacia Mato Grosso. Recorrió 374 kilómetros por el río Taquari hasta que fue abatida en una finca mientras cazaba ganado.
Más adelante tuvimos experiencias similares con otros dos jaguares en la región de Pará. Invertir un millón de reales en un proyecto para terminar en un fracaso así te deja una gran enseñanza. Nos preguntábamos: ¿Por qué no se quedó en un lugar tan adecuado? Comprendimos que existen otros factores profundos que orientan la conducta y permanencia de este animal en un entorno.
Tiempo después liberamos a otro jaguar en Carajás, en un bloque de un millón de hectáreas de selva. Fue llevado en helicóptero a medio de la nada. Sin embargo, este jaguar viajó, salió de la masa boscosa, llegó a una finca ganadera y fue abatido por atacar al ganado.
Para entender qué ocurrió, analizamos sus antecedentes: era un macho joven que buscaba un nuevo territorio. Pero, ¿de dónde provenía? De una región de fincas y campos abiertos. Estaba acostumbrado a ese tipo de paisaje y le tenía temor a la selva densa; el bosque cerrado no era su hábitat natural y estaba acostumbrado a alimentarse de ganado. Al ser liberado en medio de la selva tupida, su reacción fue sentir que ese ambiente no le pertenecía. Percibió el rastro de otros machos y comenzó a huir. ¿Por qué se estableció en la finca ganadera? Porque al llegar ahí sintió que estaba en casa y comenzó a cazar vacas, su alimento habitual, hasta que el finquero lo mató.
¿Pero en la selva no habría encontrado también qué comer?
Probablemente sí, si hubiera nacido y crecido allí. Pero al no haber nacido en la selva, no sabía dónde ni cómo cazar en ese entorno.
¡JUSTICIA POR "PARÁ" Y SUS DOS CACHORRITOS!