Que en Latinoamérica se hable más del 11 de septiembre de Estados Unidos que del nuestro demuestra hasta dónde llega la hegemonía de su memoria.
El 11 de septiembre de 1973, Salvador Allende fue derrocado y asesinado en La Moneda durante el golpe militar de Augusto Pinochet, respaldado por Estados Unidos.
Pinochet impuso una dictadura que asesinó, hizo desaparecer, torturó, encarceló y expulsó al exilio a miles de personas por razones políticas en Chile.
Latinoamérica también tiene un 11 de septiembre.
Nuestra memoria y nuestra historia no las escriben quienes todavía pretenden someternos.
Las escriben nuestros pueblos, nuestros muertos y quienes siguen resistiendo.