Colombia, paraíso tropical donde el presidente legítimo y creyente tiene que pedir disculpas por manifestar su fe, pero el expresidente guerrillero, borracho, drogadicto, desordenado, corrupto, cómplice y complaciente con el crimen, mentiroso y malparido, a pesar de tener cientos de procesos en su contra por toda clase de porquerías, sigue ahí, escupiendo mierda y jugando al “gabinete alterno” como si nada hubiese pasado.
Explíquenme, porfa. Esto es surreal.