Este viernes, cuando entren juntos Shabat y Sucot, quiero pedirles algo que nace de lo más profundo del corazón: que entre la alegría de la fiesta, la mesa, la sucá y el encuentro con quienes amamos, reservemos también un lugar especial en nuestras plegarias para nuestros valientes soldados. 🙏🇮🇱
Mientras nosotros recibimos Shabat y celebramos Zman Simjateinu, el tiempo de nuestra alegría, miles de nuestros hermanos siguen en el frente. Lejos de sus hogares, de sus familias y de sus seres queridos. Muchos recibirán este Shabat y Sucot con el uniforme puesto, protegiendo a todo un pueblo.
Sucot nos recuerda la fragilidad de aquello que creemos permanente, pero también algo mucho más profundo: nuestra verdadera protección nunca dependió solamente de paredes y techos.
Durante miles de años caminamos bajo la protección de Hashem, y este Sucot volvemos a pedir que esa protección abrace especialmente a quienes hoy protegen a Israel.
Que nuestras plegarias lleguen hasta cada puesto de guardia, cada base y cada rincón donde un soldado israelí permanezca alerta. Que alcancen a los reservistas que dejaron todo para servir, a los heridos que luchan por recuperarse y a las familias que esperan cada llamada, cada mensaje, cada regreso.
Que Hashem extienda Su protección sobre todos los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel, en tierra, en el aire y en el mar. Que los proteja de todo peligro, fortalezca sus corazones, guíe sus pasos y les conceda éxito en cada misión.
Que ninguno quede atrás. Que cada uno regrese sano y salvo. Que cada madre vuelva a abrazar a su hijo, cada niño a su padre y cada familia vuelva a estar completa.
Y que precisamente en Sucot, la fiesta de nuestra alegría, recordemos que nuestra alegría nunca puede estar completa mientras alguno de nuestros hermanos siga exponiendo su vida para protegernos.
Que el 5787 sea un año de vida, protección, paz, consuelo y solo buenas noticias para Israel, para todo el pueblo de Israel y todas las personas que aman la vida.
Amén.
Shabat Shalom y Jag Sucot Sameaj.