El Estado no es más que un grupo de personas bien organizadas para depredar a otro grupo de personas desorganizadas, dentro de un territorio X dibujado con líneas imaginarias. La patria no es el Estado, pero el Estado vive alimentándose de esta para justificarse.
En el camino, te manda a morir por un pedazo de tierra que nunca habías pisado; te obliga a enfrentarte, con fusil en mano, contra gente que no conocías y que jamás te había hecho nada, y te convence de que tu causa es la justa cuando, en realidad, lo que te está forzando a hacer es luchar para que sean ellos, y no los otros, quienes ejerzan el monopolio de la fuerza en ese territorio X por el que te mandan a morir a vos.
No sos un héroe, sos una víctima. Te arruinaron la vida y te dejaron con secuelas por haberte hecho creer que luchabas por la patria en una isla que jamás habías pisado, cuando en realidad estabas defendiendo los intereses de un Estado criminal por sobre otro. Respeto profundamente el duelo de los familiares de los ciados pero mi desprecio es hacia el sistema que los uso.