Finalmente, advirtió sobre la importancia de fortalecer la esfera pública para evitar el autoritarismo.
"Cuando cada ciudadano se repliega en su mundo privado, la esfera pública se empobrece. Y un país con una vida pública lánguida queda vulnerable frente a la amenaza, siempre acechante, del autoritarismo. En cambio, cuando una sociedad se organiza y exige, refuerza la confianza entre la gente y las instituciones del Estado, y entonces las probabilidades de autocratización disminuyen y las probabilidades de desarrollo aumentan".