#ResidentEvil se siente como si estuvieras viendo un playthrough hiperrealista. Es original, creativa, aterradora, visceral, grotesca, tensa y muy divertida.
Desconozco qué tan fiel sea al material de origen porque no estoy muy familiarizado con la franquicia, pero considero que aborda los conceptos básicos del lore de una manera sencilla que te permite entender y ubicarte en la historia y el universo.
Austin Abrams nos da una interpretación increíble y bastante realista de este personaje común y corriente, casi como un NPC, con el que es muy fácil identificarse y empatizar mientras atraviesa una pesadilla que no le desearía jamás a nadie.
Abrams tiene un excelente manejo de las emociones que cualquier persona experimentaría en una situación así, pánico, miedo y desesperación hasta el uso de la comedia como mecanismo de defensa. No interpreta a Bryan como el héroe de la cinta, sino como si fuera uno de nosotros, y precisamente por eso funciona. Su interpretación fue lo mejor de la película.
Un elemento que no funcionó del todo para mí fue la comedia, que durante la segunda mitad, específicamente en las escenas con Paul Walter Hauser, se siente algo excesiva y fuera de tono, sacándome por completo del ritmo de la película.
Es una gran adición al género. Sus elementos técnicos, el buen ritmo, el manejo de la tensión y la combinación de terror y comedia hacen que se sienta fresca y distinta. Me encantaron especialmente las secuencias de shooter en primera persona.