Enmarcar.
Maticemos algo sobre la lista de los "61 periodistas" de Teijelo. Ahí hay gente cloaquera y gente que tenía una fuente y luego contrastaba lo que le pasaban. Es decir, periodistas que se dejaban usar y lo daban todo por el PSOE (los casos son muy evidentes), y periodistas que recibían información de esa fuente venenosa, y de otras, y discernían.
Esto va a pasar muchas veces a medida que se desenvuelva la madeja de la cloaca. Pasaba lo mismo con Villarejo: había quien se dejaba usar por él, pero también había quien traicionaba su confianza para sacarle información.
El mercado de las filtraciones en el que se mueven los periodistas de investigación es el puro hampa: tratan con lo peor, se codean con auténticos hijos de perra. Pero eso no los hace automáticamente parte de lo peor.
Ketty Garat cuenta muy bien en su libro cómo un emisario venenoso del PSOE trata de emplearla para su propio beneficio, haciéndose pasar por fuente, y cómo ella va más allá. Seguro que Ketty podría aparecer en alguna libreta de alguien. Lo que hay que mirar es el trabajo del periodista, no en qué listados aparece. Esa es la diferencia esencial, y el ejercicio que evita en el demonio de las listas negras. Mirad el trabajo.