No hay que inventar: RTVC es el patrimonio cultural del país, allí reposa la memoria audiovisual de Colombia, suenan las voces del territorio, nuestras lenguas, conocimientos campesinos, el arte audiovisual colombiano, músicos alternativos, cineastas locales. A eso se debe dedicar. No hay que acabarlo: hay que devolverle la dignidad del maltrato que vivió la entidad.