La estrategia fiscal del gobierno de México se ha convertido en un mecanismo sistemático de intimidación política y extorsión económica. El Estado dejó de ser garante de la ley para transformarse en un aparato de castigo. Hoy, a través del SAT, el régimen persigue, presiona y asfixia a empresarios cuyo “delito” es disentir y denunciar la corrupción del poder.
Bajo el liderazgo de Andy López y de su cómplice e íntimo amigo, el titular del SAT, el Tony Martínez Dagnino, se ha instaurado una práctica deliberada: reinterpretar la ley de forma retroactiva, inventar adeudos fiscales y exigir cobros dobles por impuestos que ya fueron pagados conforme a la legislación vigente en su momento. No es recaudación; es robo, extorsión y cobro de piso.
Los números exhiben el abuso. A Grupo Salinas se le pretenden cobrar 25 mil millones de pesos por supuestos adeudos derivados de la consolidación fiscal, un régimen legal aprobado por el propio Estado y utilizado durante años por cientos de empresas. A Samsung, el SAT ahora le exige 6,714 millones de pesos, bajo un criterio novedoso sobre el IVA que nunca fue aplicado en décadas y que implica, en los hechos, un doble cobro de impuestos.
A esto se suman las revisiones masivas contra empresas maquiladoras del programa IMMEX, donde la autoridad pretende desconocer reglas históricas para exigir devoluciones y créditos fiscales que podrían alcanzar hasta 46,000 millones de pesos, poniendo en riesgo uno de los principales motores de exportación, empleo e inversión extranjera del país.
Este modus oper-Andy de saqueo institucional, ejecutado por el cártel de Macuspana, no fortalece las finanzas públicas: las destruye. La certeza jurídica es la base de cualquier economía moderna. El mensaje es inequívoco: en México, criticar al gobierno puede costarte auditorías interminables, extorsión y presión mediática desde el poder, multas sin sustento y la paralización de tus operaciones.
Las consecuencias ya están a la vista. La inversión extranjera directa nueva cayó 39% en 2024, según cifras oficiales. Empresas globales evalúan relocalizar plantas hacia Asia y otras regiones que son regidas por reglas claras y donde impera el estado de derecho. El capital no huye de México por falta de oportunidades, huye del abuso y la arbitrariedad del gobierno comunista que pretende quedarse en el poder.
Mientras los parásitos de MORENA exprimen al sector productivo inventando cobros dobles... el dinero robado a quienes producen empleos y arriesgan su capital se destina a mantener un sistema clientelar que compra votos y lealtades (los famosos programas sociales). Se castiga al que produce, invierte y genera empleo, y se premia al que obedece. Así no se gobierna: así se controla.
No debemos normalizar la extorsión fiscal ni aceptar que el SAT sea usado como medio de presión política. Callar hoy es aceptar la dictadura mañana. Defender la libertad, la propiedad privada, la vida y el Estado de derecho es defender a México.
Es momento de resistir, denunciar y exigir un alto al uso del aparato tributario como arma del autoritarismo. La libertad no se negocia: se defiende.