El día que entiendas la angustia de quedarse sin trabajo, levantarse y que la cabeza te pese 100 kilos, que tus pies se arrastren por esa angustia de saber que será difícil enfrentar la jornada, que veas que las puertas se cierran frente a tu rostro, que te cueste hilvanar una frase porque tu cerebro tiene su capacidad ocupada, que te cueste llegar a fin de mes. Ese día, serás capaz de entender al otro. Mientras tanto, serás un holograma de un ser humano.