Ese fue, sin exagerar, el discurso más tibio y más pobre de toda la historia reciente de Venezuela.
Y lo peor es que ya lo sabíamos. Lo adivinamos antes de que sucediera.
¿Maduro? Ni mencionarlo.
¿Veintisiete años de revolución bolivariana? Se los pasó por encima, mientras hablaba parecía que pedía disculpas por todos esos años.
¿Y Trump? A Trump, las gracias.
Así, sin pudor.
Delcy no es chavista, tampoco antimperialista, y aunque cada cual es libre de elegir lo que desea ser ideológica y políticamente hablando, no le vendan al mundo otra cosa. Esa señora es la presidenta en funciones de un país, que decidió ser amigui del régimen de los pedófilos y delincuentes del norte.
Punto.