Usar la muerte de una anciana de 87 años para hacer política es de lo más rastrero que he visto nunca. La de “el dolor ajeno no es mercancía política”.
Maricarmen acaba de fallecer.
Los fondos buitres, los rentistas y los miserables políticos y mediáticos han acabado con la vida de Maricarmen.
No olvidaremos, no perdonaremos.