Mi teoría es que están planteando una reforma tributaria tan agresiva contra la ciudadanía para provocar una reacción social. Después, cuando la gente salga a protestar, pondrán sobre la mesa lo que realmente tienen planeado: privatizar empresas del Estado con el argumento de que es necesario para evitar nuevos impuestos. Y muchos terminarán aceptándolo, con tal de que no les cobren más directamente. Así, bajo la falsa disyuntiva de elegir entre más impuestos o privatizaciones, podrían conseguir que el país entregue su patrimonio público.